El objetivo principal es simplificar la economía, reduciendo la complejidad en la facturación, el cálculo contable y las operaciones diarias, sin involucrar una reforma económica radical, sino más bien una medida técnica.
El proyecto se presenta en un contexto de alta inflación, escasez de billetes y monedas susceptibles de uso práctico y un esquema monetario en transición hacia una competencia de monedas, con el dólar cotizando libremente. Las últimas reformas de Javier Milei permitieron la coexistencia de múltiples monedas, aunque este proyecto marca un paso formal más hacia la revalorización del sistema de pagos local.
El expediente parlamentario figura como 3378-D-2025 ante la Comisión de Finanzas, Presupuesto y Hacienda, y lleva la firma de López Murphy.
La iniciativa ya está incorporada al listado de proyectos en tratamiento, aunque aún no existen comisiones asignadas ni despachos oficiales del cuerpo legislativo disponible públicamente.
El proyecto es presentado como una solución técnica, y sus impulsores insisten en que no representa una reforma fiscal ni monetaria profunda, sino una herramienta de ajuste administrativo sin desestabilizar el sistema económico.
Sin embargo, expertos del Instituto Elcano señalan que Argentina atraviesa un período de elevada dolarización y volatilidad cambiaria. Una transición monetaria requiere de condiciones de estabilidad, credibilidad cambiaria y un Banco Central que cuente con instrumentos robustos para mantener el rumbo.
En ese sentido, el nuevo Argentum se inserta en una lógica de “competencia de monedas” que viene acompañando las reformas recientes: flotación administrada del peso, libre uso del dólar, y nuevas herramientas cambiarias anunciadas por Milei.
En síntesis, el proyecto del diputado López Murphy para reinstaurar una moneda nacional sin tres ceros busca ordenar el sistema monetario argentino sin generar disparidad en el poder adquisitivo, al mismo tiempo que se encuadra en un proceso general de apertura de la economía y de nuevas reglas cambiarias. La medida enfrenta, sin embargo, el desafío de insertarse en una economía con alta dolarización y volatilidad, por lo que su futura implementación dependerá de acompañamiento político y respaldo institucional.
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