La fábrica de zapatillas DASS, ubicada en Eldorado, Misiones, enfrenta una nueva crisis laboral que se traduce en más de 100 despidos inminentes, en una postal que recuerda lo ocurrido años atrás. La situación afecta de lleno a los trabajadores de la planta, quienes viven horas de angustia e incertidumbre. Según trascendidos, el número final podría llegar incluso a 150 cesantías, sobre un total de 470 empleados que integran actualmente la nómina.
Este escenario no sorprendió del todo a quienes siguen de cerca el pulso de la industria del calzado. Desde hace meses, se observaba una caída sostenida en la producción, derivada de la desregulación de importaciones dispuesta por el Gobierno nacional. La falta de protección al trabajo argentino permitió el ingreso masivo de calzado extranjero a bajo costo, haciendo inviable la competencia para fábricas locales como DASS.
Ya en mayo, el delegado de UTICRA (Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina), Gustavo Melgarejo, había advertido públicamente que la producción estaba frenada por la interrupción de pedidos por parte de las principales marcas para las que ensamblaban. Aunque en aquel momento evitó hablar de despidos, dejó en claro que si no se reactivaban los contratos, el recorte de personal era solo cuestión de tiempo.
Esa predicción se está cumpliendo. Fuentes cercanas a la planta indican que este viernes comenzarían a llegar las cartas de despido, y aún no se confirmó si habrá una respuesta gremial concreta o si se intenta algún tipo de negociación para frenar o atenuar la medida.
La desprotección industrial y el impacto en la economía local
El caso de DASS no es aislado: es el reflejo del nuevo escenario que atraviesa el sector productivo tras la apertura indiscriminada de las importaciones. La fábrica de Eldorado, que en años anteriores había logrado recuperar empleo con políticas de protección al trabajo nacional, vuelve a ser víctima de decisiones tomadas desde Buenos Aires que ignoran la realidad del interior productivo.
La falta de consumo, la competencia del calzado importado y la incertidumbre económica generalizada generan un cóctel explosivo para la industria local. Eldorado, una ciudad históricamente vinculada al trabajo industrial, vuelve a sufrir las consecuencias de un modelo que castiga la producción nacional y beneficia el ingreso de productos del exterior, sin control ni equilibrio.
Hasta el momento, no hay definiciones claras sobre acciones sindicales, y el malestar crece entre los trabajadores que, en plena temporada invernal, podrían quedar en la calle sin certezas ni respaldo inmediato.

