Noem aterrizó el domingo en Buenos Aires en el marco de una visita relámpago que finalizará el martes. Su agenda incluye reuniones de alto nivel con funcionarios del Ejecutivo, en medio de un contexto marcado por gestos diplomáticos sostenidos entre ambos gobiernos. La exgobernadora de Dakota del Sur asumió la Secretaría de Seguridad Nacional el pasado 25 de enero y es reconocida por su férrea postura contra la inmigración ilegal.
La visita no es casual. Noem es la cara visible de la política migratoria más dura de los Estados Unidos. Hace apenas unos días protagonizó un video oficial con un mensaje directo: instar a los migrantes ilegales a “autodeportarse” y advertir que “serán atrapados y devueltos”. Un mensaje que refuerza la línea discursiva de la administración Trump en plena campaña de reelección.
Más allá del tono del mensaje, su llegada al país cobra peso político. Noem ya había tenido un primer contacto informal con Milei en abril, durante la visita del presidente argentino a Mar-a-Lago, la mansión de Trump en Florida. Ahora, ese vínculo se institucionaliza con una visita oficial que suma volumen a la estrategia de inserción internacional que impulsa la Cancillería.
La funcionaria se suma a una extensa lista de enviados republicanos que en los últimos meses pisaron suelo argentino: el secretario del Tesoro Scott Bessent, el jefe del Comando Sur Alvin Holsey, el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr., el exdirector de la CIA William J. Burns y el asesor electoral Barry Bennett, entre otros.
Además, en la antesala del encuentro, volvió a agitarse el avispero diplomático por declaraciones del nuevo embajador designado en Buenos Aires, Peter Lamelas. El empresario, alineado con la línea más dura del trumpismo, sostuvo que su objetivo es evitar que las provincias argentinas establezcan relaciones económicas con China, y aseguró que trabajará para garantizar que la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner “permanezca en prisión”.
En este escenario, la reunión de este lunes adquiere un valor simbólico y estratégico. Milei sigue profundizando su política exterior anclada en una alianza explícita con Washington, en detrimento de las relaciones con bloques como el BRICS o con países que representan una línea ideológica opuesta. La posibilidad de relajar los requisitos de visado para ciudadanos argentinos sería, si se concreta, un guiño concreto con impacto en la vida cotidiana de miles de personas. Pero más allá del resultado inmediato, lo que está en juego es una definición política: la Argentina de Milei se acerca cada vez más a la visión de mundo que propone Trump.
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