El punto más fuerte de la sesión es la posible insistencia sobre la ley que declara la emergencia en Bahía Blanca, sancionada tras las graves inundaciones de marzo y vetada luego por el presidente Javier Milei. Si la oposición logra reunir los dos tercios necesarios, será el primer veto revertido desde que comenzó la gestión libertaria.
También están en agenda dos proyectos con alto consenso: el financiamiento a universidades nacionales y a hospitales pediátricos. Ambas iniciativas tienen dictamen y podrían ser giradas al Senado en las próximas horas.
La sesión formal comienza a las 12, pero desde las 10 se realiza la reunión de Labor Parlamentaria, en la que los jefes de bloque intentan definir el orden del temario y los tiempos de exposición. Con un Congreso fragmentado, cada voto vale oro. La oposición suma entre 131 y 133 diputados—apenas por encima del mínimo para garantizar el inicio—con respaldo de Unión por la Patria, la Coalición Cívica, Encuentro Federal, sectores de la UCR y el Frente de Izquierda.
En cambio, La Libertad Avanza carece de mayoría, y sus aliados fluctuantes no garantizan el control del recinto. Su estrategia, ya conocida, será extender el debate, bloquear avances y desgastar la sesión.
Además de los temas ya mencionados, se buscará “emplazar” a comisiones a tratar proyectos que el oficialismo mantiene cajoneados. Entre ellos, se destacan dos iniciativas promovidas por gobernadores: una que propone coparticipar el impuesto a los combustibles, y otra que regula la distribución de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), un mecanismo clave de asistencia financiera.
También figuran en la agenda una modificación del reglamento interno para destrabar la comisión investigadora del caso $LIBRA—bloqueada por empate interno—, la declaración de emergencia en ciencia y tecnología, una ley de salud cerebral y el rechazo a varios DNU firmados por Milei que reorganizan estructuras clave del Estado.
En medio de un tablero sin mayorías claras, lo que ocurra en el recinto marcará el rumbo inmediato de varios debates estructurales. La oposición busca ordenar el juego y avanzar. El oficialismo, resistir. La pulseada está en marcha.
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