Rodrigo fue arrestada en su domicilio de la Ciudad de Buenos Aires en el marco de un operativo que incluyó 15 allanamientos simultáneos ordenados por la Dirección de Investigaciones Trata de Personas y Operaciones Complejas de la Policía Bonaerense. Según la investigación, la mujer cumplía el rol de fotógrafa y logística, encargada de producir el material fotográfico de las víctimas, imágenes que luego se utilizaban para publicarlas en sitios web donde eran ofrecidas para la prostitución.
De acuerdo con los investigadores, la banda captaba a mujeres bajo la promesa de empleos como trabajadoras domésticas. Una vez reclutadas, eran obligadas a prostituirse bajo estrictos mecanismos de control.
El esquema incluía:
La entrega de un teléfono celular a cada víctima, cuyo número era modificado cada diez días para dificultar el rastreo.
La obligación de pagar un book fotográfico valuado en 90.000 pesos, requisito indispensable para ser publicadas en los sitios donde eran ofrecidas.
La entrega forzosa del 90% de lo recaudado en cada encuentro, bajo amenazas de muerte en caso de incumplimiento.
El traslado en micros de larga distancia cada 10 o 15 días para rotarlas en distintas ciudades del país.
Las detenciones se dieron en el marco de una investigación judicial que apunta a la existencia de una red nacional de trata con epicentro en La Plata y conexiones en varias provincias. Además de Rodrigo, otras cuatro personas fueron apresadas y quedaron a disposición de la Justicia.
El caso volvió a tomar notoriedad por el vínculo familiar con Ayelén Paleo, aunque los investigadores remarcaron que la causa se centra en el funcionamiento de la organización y en el rescate de víctimas de explotación sexual.
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