En la tribuna de Tian’anmen, junto al presidente Xi Jinping, estuvieron presentes el mandatario ruso Vladímir Putin, el líder norcoreano Kim Jong Un y más de veinte jefes de Estado y representantes extranjeros. También participaron invitados internacionales, entre ellos familiares de combatientes que apoyaron a China durante la guerra, provenientes de países como Canadá, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia.
La ceremonia incluyó más de 10.000 efectivos militares, más de 100 aeronaves y cientos de vehículos de artillería y blindados. Columnas de tanques y armamento moderno recorrieron la Plaza Tian’anmen, mientras helicópteros sobrevolaban el cielo con pancartas que rezaban: “La justicia prevalece”, “La paz prevalece” y “El pueblo prevalece”.
Además, se desplegaron 80 insignias honorarias de unidades que participaron en la resistencia contra Japón, como símbolo del sacrificio chino durante el conflicto. Según los datos oficiales, el país sufrió 35 millones de bajas militares y civiles, lo que representó alrededor de un tercio de todas las pérdidas de la Segunda Guerra Mundial.
Previo al desfile, Xi pronunció un discurso en el que remarcó que el triunfo de hace 80 años marcó la primera victoria total de China frente a la agresión extranjera en la era moderna. “El pueblo chino hizo una importante contribución a la salvación de la civilización humana y a la defensa de la paz mundial con un inmenso sacrificio”, subrayó.
Asimismo, instó a la comunidad internacional a “eliminar las causas profundas de la guerra y evitar que se repitan tragedias históricas”, reiterando el compromiso de su país con el desarrollo pacífico.
El desfile también mostró por primera vez el nuevo sistema de servicios y armas del Ejército Popular de Liberación, producto de las reformas impulsadas por Xi. Entre los equipos exhibidos destacaron drones de inteligencia, sistemas de defensa contra dispositivos no tripulados, misiles hipersónicos, armas de energía dirigida y sistemas de interferencia electrónica.
Xi hizo hincapié en que el EPL debe brindar apoyo estratégico para el “rejuvenecimiento de la nación china” y reafirmó que China seguirá un camino de modernización orientado a la paz.
Para los asistentes, la jornada tuvo un fuerte sentido histórico. “Hace ochenta años, revivimos. Ochenta años después, prosperamos con una vitalidad aún mayor”, expresó Lyu Shouye, estudiante de posgrado en inteligencia artificial.
En tanto, Shao Xiaoguang, integrante de tropas de paz que participaron en misiones de la ONU en África, sostuvo: “Tenemos la capacidad de defender la paz forjada con la sangre de nuestros antepasados”.
Con esta conmemoración, China buscó transmitir un doble mensaje: honrar a quienes lucharon en la Segunda Guerra Mundial y reafirmar su rol como potencia global con aspiraciones de liderazgo en un mundo en transformación.
Con información de Noticias Argentinas
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