Hasta ahora se estimaba que los ocelotes podían vivir hasta 10 años en la naturaleza y alrededor de 20 en cautiverio. Sin embargo, el seguimiento con cámaras trampa reveló que Huellita no solo superó estas expectativas, sino que hasta 2020 fue registrada con cachorros, demostrando que seguía siendo reproductivamente activa.
El estudio estuvo a cargo de la bióloga Paula Cruz del Proyecto Yaguareté (CeIBA-CONICET), quien analizó durante 14 años la dinámica poblacional del ocelote en el Bosque Atlántico argentino. Según Cruz, “en zonas de bajo impacto humano en el norte de Misiones, la población se mantuvo estable con alta supervivencia y sin diferencias entre sexos”.
Durante el estudio se identificaron 213 individuos a partir de 1381 registros fotográficos. Gracias al patrón único de manchas de cada ejemplar, los investigadores pudieron reconstruir la historia de vida de los animales y estimar supervivencia, desplazamientos y tendencias poblacionales. El trabajo mostró que los machos recorren distancias más amplias que las hembras.
El ocelote está clasificado como Vulnerable en Argentina. Aunque es relativamente abundante en áreas protegidas, sus poblaciones se ven afectadas en paisajes fragmentados y bajo presión humana, lo que destaca la relevancia de estudios científicos sólidos para orientar medidas de conservación.
Desde la Fundación Vida Silvestre Argentina, que administra la Reserva Urugua-í, celebraron el hallazgo: “Nos emociona saber que Huellita sigue rompiendo los patrones de longevidad conocidos y que nuestras cámaras trampa continúan registrando su presencia”, afirmó Karina Schiaffino, especialista en áreas protegidas.
La Reserva Urugua-í, con 3.243 hectáreas protegidas, fue creada en 1997 y se consolidó como un espacio clave para la investigación, la conservación de la biodiversidad y la restauración ambiental. Además, cuenta con un vivero de especies nativas que apoya la recuperación del bosque.
La longevidad excepcional de Huellita refuerza la importancia de conservar la Selva Misionera para garantizar la supervivencia de especies emblemáticas y mantener el equilibrio del ecosistema del Bosque Atlántico.
Este sitio utiliza cookies.