Estas estructuras combinan iones metálicos con moléculas orgánicas para formar redes porosas con cavidades internas amplias. Lo especial es que, aun siendo pequeños externamente, ofrecen gran superficie interna, lo que les permite capturar y almacenar gases, filtrar sustancias, captar agua del aire e inclusive catalizar reacciones químicas.
El comité del Nobel señaló que estos materiales “han proporcionado a los químicos nuevas oportunidades para afrontar desafíos globales como el cambio climático, la escasez de agua y contaminantes persistentes.”
Robson sentó las bases en 1989 al combinar iones metálicos con moléculas orgánicas para formar redes. Kitagawa mostró que estas estructuras podían permitir el flujo de gases, y Yaghi consiguió versiones estables que pueden diseñarse para funciones específicas.
Los MOFs abren posibilidades para:
Este reconocimiento marca un avance clave en la ciencia de materiales, al mostrar que estructuras moleculares ordenadas pueden tener un impacto tangible en problemas ambientales y tecnológicos globales.
Con información de Noticias Argentinas
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