La superficie restante del predio sería destinada a alquileres comerciales, como parte de un esquema que la compañía analiza para evitar un cierre definitivo del establecimiento.
Gómez sostuvo que la medida constituye “una especie de última opción para sobrevivir”, en un contexto de ventas en baja y pérdida del poder adquisitivo. La planta llegó a contar con alrededor de 200 trabajadores y, de acuerdo con el gremio, ya se habrían producido aproximadamente 100 desvinculaciones en el último año mediante retiros voluntarios y despidos.
El dirigente mencionó que los montos ofrecidos en los retiros representarían entre 50% y 60% de una indemnización completa y que algunos empleados denunciaron presiones para aceptarlos.
La compañía financiaría este proceso con un préstamo internacional. Según el testimonio citado, situaciones similares se estarían desarrollando en otras sucursales del país.
El gremio enmarcó la situación dentro de una problemática general en el sector comercial local, con:
cierre de locales,
salarios diferidos,
reducción de personal,
Asimismo, se remarcó la competencia fronteriza con Paraguay y Brasil, señalando que la provincia requiere un régimen aduanero diferencial para sostener la actividad económica.
Gómez describió mecanismos como el preaviso obligatorio y el Procedimiento Preventivo de Crisis, que permite a empresas en pérdidas reducciones salariales, suspensiones o liquidaciones en cuotas bajo aval del Ministerio de Trabajo.
El dirigente afirmó que el impacto no se limita a rubros no esenciales: también afecta al consumo básico. La empresa mantendría una reunión en enero para evaluar resultados de la reestructuración y definir el futuro de la sucursal Posadas, incluso la posibilidad de cierre definitivo si las pérdidas persisten.
con información de Misiones On Line
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