Según el relato, todo comenzó con una conversación cotidiana con su esposa, Florencia Bas. Darín recordó que una simple pregunta sobre el precio de unas empanadas derivó en sorpresa absoluta cuando escuchó el monto:
“Me atravesó como un dardo”, afirmó entre risas, remarcando que la reacción fue espontánea y sin intención de generar debate.
El actor retomó la anécdota en televisión, sin imaginar el impacto que desataría: en pocas horas, la historia trascendió programas, conversaciones de WhatsApp y plataformas sociales, donde surgieron dibujos, montajes y memes bautizados como “Empanadarín”.
Darín aseguró haber recibido mensajes de todo tipo: desde vecinos recomendándole ofertas hasta usuarios convencidos de que había sido víctima de un sobreprecio.
Incluso se mencionó que el comercio aludido llegó a registrar un incremento de ventas tras el revuelo, aunque —siempre según su relato— la marca nunca le envió una degustación:
“Con el local a la vuelta… ¡ni una empanadita!”, señaló entre risas.
El actor sostuvo que, pese al revuelo, eligió tomar el episodio con humor y evitar enojos innecesarios. A modo de cierre, dejó una frase que resume la moraleja que le dejó la controversia:
“La próxima, antes de hablar, me fijo el precio… pero por las dudas, no digo nada”.
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