Dimitrios Kambouris | Getty Images
La gala, realizada este lunes 4 de mayo en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, tuvo como eje la temática “Costume Art” y el código de vestimenta “Fashion Is Art”. En ese contexto, Klum decidió tomar la consigna de forma literal y apareció con una intervención de cuerpo completo, de apariencia marmórea, que rápidamente generó repercusión en redes y medios internacionales.
El look fue comparado con una pieza de arte clásico y también con las producciones más extremas que la modelo suele preparar para Halloween, fecha en la que históricamente se consolidó como una de las celebridades más arriesgadas y teatrales del espectáculo. Según medios especializados, la propuesta incluyó una estética de estatua con rostro, cuerpo y vestuario integrados bajo una misma composición visual.
La aparición de Klum se dio además poco después de su participación promocional vinculada a The Devil Wears Prada 2, donde recordó su breve paso por la primera película y deslizó que podría tener una pequeña aparición en la nueva entrega.
Con esta apuesta, Heidi Klum no buscó pasar desapercibida. Al contrario: convirtió la alfombra roja en una escena performática y confirmó que, para ella, la moda sigue siendo espectáculo, riesgo y transformación.
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