Durante un encuentro con intendentes, concejales, comerciantes y referentes de distintos sectores, el conductor del espacio misionero escuchó propuestas vinculadas a la baja de impuestos, la competitividad fronteriza y la necesidad de recuperar ventas dentro de la provincia.
En ese marco, tomó uno de los planteos y lo proyectó al escenario nacional. Para Rovira, sin consumo, sin crédito y sin tasas razonables, no hay crecimiento posible.
“Misiones hace tiempo tiene equilibrio fiscal”, señaló, al vincular la situación provincial con una de las principales banderas del presidente Javier Milei. Sin embargo, marcó una diferencia central: el orden de las cuentas públicas no puede convertirse en un objetivo aislado si al mismo tiempo se debilita la economía real.
Rovira advirtió que el desafío ahora pasa por resolver la articulación entre Provincia y Nación, en un contexto donde las cuentas están ajustadas y los gobiernos provinciales deben seguir garantizando salud, educación, previsión social, salarios y servicios esenciales.
En ese punto, fue directo: el problema no se resuelve con más deuda. Comparó la situación de los Estados con la de muchas familias que se endeudaron con tarjetas de crédito y hoy enfrentan dificultades para salir de ese círculo. La salida, sostuvo, no está en seguir tomando deuda, sino en hacer crecer la economía.
“El esfuerzo central es hacer crecer”, remarcó. Allí ubicó el eje político y económico de su mensaje: el Gobierno nacional debe mirar la microeconomía y el consumo.
Para Rovira, la Nación no puede limitarse a atender compromisos financieros o pagos de deuda externa. También debe volcar herramientas al mercado interno, especialmente a través del crédito. En ese punto, apuntó al Banco Nación como una pieza clave para reactivar la economía.
El planteo fue concreto: bajar las tasas de interés, llevarlas a un dígito o a dos dígitos bajos, entre el 10% y el 15% como máximo, y promover líneas de crédito personales, comerciales y de consumo.
La lógica expuesta por Rovira fue clara: sin crédito accesible no hay consumo; sin consumo no hay ventas; sin ventas no hay empleo; y sin empleo tampoco hay recaudación sostenible.
El mensaje quedó dirigido al corazón de la política económica nacional. Rovira no cuestionó la importancia del orden fiscal, pero advirtió que ese equilibrio necesita complementarse con herramientas activas para mover la economía real.
En una provincia de frontera como Misiones, donde la competencia con Paraguay y Brasil impacta de lleno sobre el comercio local, el pedido tiene además un componente estratégico. Bajar tasas, facilitar créditos y revisar impuestos aparece como una condición para recuperar competitividad, sostener empleo y evitar que el consumo siga migrando fuera del país.
La definición política fue clara: Nación debe mirar menos la planilla financiera y más el mostrador de las pymes, el bolsillo de la gente y la necesidad urgente de reactivar el mercado interno.
Este sitio utiliza cookies.