El informe ubica a Argentina entre los países más afectados de la región en términos de percepción salarial, sólo por detrás de Panamá y Ecuador. La situación refleja el deterioro del ingreso real pese a la desaceleración de la inflación registrada en los últimos meses.
Según el estudio, el 73% de los trabajadores admite que su sueldo desaparece antes de los 14 días de haber cobrado. Dentro de ese grupo, un 28% asegura que el dinero se esfuma apenas ingresa, principalmente por deudas acumuladas y cuentas pendientes.
Además, un 21% logra sostener el salario hasta la segunda semana del mes, mientras que un 15% afirma que el dinero le dura menos de siete días. Apenas un 9% asegura poder cubrir el mes completo con sus ingresos actuales.
El relevamiento también analizó cuáles son los gastos que más presión generan sobre los hogares argentinos. El alquiler aparece como el principal compromiso financiero para el 44% de los encuestados, seguido por la alimentación con el 27% y las deudas con el 16%.
La posibilidad de ahorrar prácticamente desapareció para la mayoría de los trabajadores. Nueve de cada diez afirmaron que no logran guardar dinero, principalmente porque el sueldo no alcanza o porque arrastran obligaciones financieras previas.
En paralelo, el endeudamiento continúa creciendo. El 77% de los trabajadores reconoció tener algún tipo de deuda, cinco puntos más que el año pasado.
El CEO de Bumeran, Federico Barni, sostuvo que “la desaceleración de la inflación no implica automáticamente una recuperación del salario real” y remarcó que el desafío actual pasa por “reconstruir capacidad de consumo y previsibilidad”.
De acuerdo al informe, si los trabajadores recibieran un aumento salarial, la prioridad principal sería cancelar deudas. El 46% destinaría ese dinero a ponerse al día financieramente, mientras que sólo un 22% lo usaría para ahorrar.
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