Condenaron a Marius Borg Hoiby, hijo de la princesa heredera de Noruega, a cuatro años de cárcel por violación. Lise Aserud - NTB Scanpix
La sentencia representa uno de los episodios más delicados para la monarquía noruega en los últimos años y tuvo una amplia repercusión tanto en el país escandinavo como a nivel internacional.
Además de las dos violaciones por las que fue declarado culpable, la Justicia consideró probados hechos de violencia reiterada contra una expareja, amenazas e infracciones de tránsito.
Uno de los abusos sexuales incluidos en la condena ocurrió en 2018 dentro de la residencia oficial de la princesa heredera y del príncipe Haakon.
Hoiby, de 29 años, enfrentaba más de 40 cargos y una posible pena máxima de 16 años de prisión. Finalmente, el tribunal lo absolvió de dos acusaciones de violación, aunque confirmó su responsabilidad en otros delitos graves.
Durante el proceso judicial, desarrollado entre febrero y marzo de este año, salieron a la luz numerosos detalles sobre la vida personal del acusado.
Hoiby reconoció algunos hechos, entre ellos el transporte de marihuana, amenazas y agresiones físicas, aunque negó las acusaciones más graves relacionadas con los abusos sexuales.
En una de sus declaraciones ante el tribunal, aseguró que durante años buscó reconocimiento público debido a que siempre fue identificado como el hijo de la princesa heredera.
Según manifestó, esa situación derivó en una vida marcada por el consumo de alcohol, drogas y conductas autodestructivas.
La investigación concluyó que los hechos ocurrieron en diferentes encuentros y fiestas donde el acusado había consumido alcohol y estupefacientes.
De acuerdo con la acusación, los actos ilícitos se produjeron luego de relaciones inicialmente consentidas, cuando las víctimas se encontraban dormidas o imposibilitadas de reaccionar.
Durante el juicio, Hoiby negó haber mantenido relaciones sexuales con mujeres que estuvieran inconscientes y denunció haber sido objeto de una fuerte exposición mediática.
Aunque no forma parte oficialmente de la familia real ni posee títulos nobiliarios, el caso afectó la imagen pública de la monarquía noruega.
El escándalo comenzó en agosto de 2024, cuando fue detenido tras una denuncia por violencia contra una pareja en Oslo. A partir de ese momento surgieron nuevos testimonios y denuncias que ampliaron la investigación.
La condena también se suma a otros episodios que generaron controversia alrededor de la familia real en los últimos años, en un contexto en el que la salud de la princesa Mette-Marit ha sido motivo de preocupación pública.
Tras conocerse el fallo, la defensa adelantó que analiza presentar una apelación respecto a las condenas por los delitos más graves. Mientras tanto, la Fiscalía consideró que la pena impuesta es proporcional a la gravedad de los hechos y destacó que la decisión judicial demuestra que ninguna persona está por encima de la ley, independientemente de su apellido o posición social.
Este sitio utiliza cookies.