La morosidad de las familias argentinas alcanzó niveles históricamente elevados durante el primer semestre de 2026, impulsada por las dificultades para pagar préstamos personales, tarjetas de crédito y financiamiento obtenido a través de billeteras virtuales. En junio, la mora de los hogares con entidades bancarias llegó al 12,8%, después de veinte meses consecutivos de crecimiento, según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
El deterioro fue acelerado. En octubre de 2024, apenas el 2,5% del crédito bancario otorgado a las familias se encontraba en situación irregular. Para junio de este año, el indicador se había multiplicado por más de cinco. Si se consideran conjuntamente familias y empresas, la morosidad bancaria llegó al 7,6%, apenas por debajo del 7,7% registrado en mayo, pero todavía en niveles elevados para las últimas dos décadas.
Los mayores problemas aparecen en dos instrumentos de uso cotidiano. A mayo, los préstamos personales y las tarjetas representaban el 64,3% de todo el financiamiento bancario destinado a los hogares. La mora en créditos personales pasó del 3,3% en octubre de 2024 al 15,9% en mayo de 2026, mientras que en las tarjetas de crédito aumentó del 1,6% al 13,1% durante el mismo período.
El panorama es todavía más delicado fuera del sistema bancario. Entre los proveedores no financieros de crédito, donde se encuentran las billeteras virtuales, la morosidad pasó del 7,3% en noviembre de 2024 al 30,1% en junio de este año. El registro incluso superó el pico de la pandemia, cuando había alcanzado el 27,1% en mayo de 2020.
Al combinar bancos y billeteras, el informe estima que la mora total de las familias rondaba el 15,5% en junio. Para ese momento había 20.958.964 personas endeudadas dentro del sistema y 5.912.317 presentaban atrasos en sus pagos. Las billeteras virtuales concentraban 2,90 millones de esos casos, mientras que otros 1,66 millones correspondían exclusivamente a deudores bancarios.
El CEPA vinculó este deterioro con la carga creciente que representan las deudas sobre los ingresos familiares. Según datos del Banco Central, en abril los pagos mensuales asociados al endeudamiento absorbían el equivalente al 24,1% de la masa salarial de los hogares. Cerca del 80% de esa carga correspondía a préstamos personales y tarjetas.
El informe también relacionó la situación con la evolución de los ingresos. De acuerdo con los datos citados, el salario real de los trabajadores registrados acumula una caída del 8,7% desde la asunción de Javier Milei. Si se utiliza para la medición la canasta de consumo de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/18, la pérdida de poder adquisitivo asciende al 18,7%.
Desde el Gobierno nacional descartaron intervenir directamente. Durante las primeras semanas de agosto, Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, plantearon que el endeudamiento y los incumplimientos constituyen una relación entre privados. “Cada uno debe hacerse cargo de sus decisiones”, afirmó Caputo al referirse a las familias en mora.
El ministro también reconoció que algunas billeteras virtuales aplican tasas superiores al 400% y las calificó como abusivas, aunque descartó una intervención estatal: “No hay nada que les impida hacerlo y no creo que puedan mantener realmente un negocio cobrando tasas de ese tipo”.
La situación tampoco es uniforme en todo el país. La Rioja registra el nivel de morosidad más alto, con 23,1%, seguida por Catamarca y Santa Cruz, ambas con 20,6%; San Luis, con 20,5%; y San Juan, con 20%. En el extremo opuesto se encuentran La Pampa, con 8,7%, y la ciudad de Buenos Aires, con 10%.
Los jóvenes aparecen entre los sectores más afectados. Las personas de hasta 34 años representan el 38,7% de todos los morosos del país y el 72,6% de sus deudas irregulares corresponde a financiamiento mediante billeteras virtuales. Dentro de ese universo, quienes tienen entre 20 y 24 años presentan la tasa de mora más alta, con un 33,6%.
Con información de Bank Magazine y el Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
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