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Nepal entierra a las víctimas de la devastadora riada mientras busca a más de 4.000 desaparecidos

El balance oficial en territorio nepalí llegó a 903 muertos y 4.247 desaparecidos tras el desastre que arrasó comunidades del Himalaya. Las autoridades comenzaron a sepultar cuerpos luego de tomar muestras de ADN, mientras continúan los operativos de rescate cerca de la frontera con China.

Nepal comenzó este lunes a enterrar a parte de las víctimas de la devastadora riada que arrasó localidades del Himalaya, mientras los equipos de rescate continúan buscando a más de 4.000 personas desaparecidas. El último balance de las autoridades nepalíes confirmó al menos 903 fallecidos y 4.247 personas cuyo paradero todavía se desconoce.

La tragedia se produjo el miércoles, cuando una enorme masa de agua, hielo, rocas y escombros descendió sobre aldeas y ciudades cercanas a la frontera con China. Sumando las cifras informadas a ambos lados de la frontera, al menos 919 personas murieron y 4.793 continúan desaparecidas.

Entre quienes siguen sin ser localizados hay turistas y peregrinos que se dirigían al monte Kailash, en la región autónoma china del Tíbet, además de 933 trabajadores de centrales hidroeléctricas en Nepal.

Las operaciones de búsqueda se concentran en distintos puntos devastados por la corriente. Durante el domingo, tropas e ingenieros del Ejército nepalí avanzaron entre los escombros para intentar llegar hasta trabajadores que podrían haber quedado atrapados dentro de un túnel de una instalación hidroeléctrica situada en el valle de un río del Himalaya.

Surendra Dowluri, un trabajador de 33 años originario del estado indio de Andhra Pradesh que fue rescatado cuatro días después del desastre, relató la violencia con la que el agua irrumpió en el lugar donde se encontraba.

“Oímos un sonido muy fuerte… y vimos que el piso de la turbina estaba sumergido en lodo, y seis trabajadores quedaron atrapados allí”, contó. Según su testimonio, cinco pudieron ser rescatados, mientras que uno de sus compañeros murió.

En paralelo, Nepal afronta una emergencia por la enorme cantidad de cuerpos recuperados. La falta de capacidad suficiente para conservarlos obligó a las autoridades a comenzar los entierros antes de completar todas las identificaciones.

Antes de las sepulturas se tomaron muestras de ADN para permitir que las familias puedan reclamar posteriormente los restos y realizar los ritos funerarios correspondientes. En centros de identificación y morgues improvisadas, familiares observan fotografías de las víctimas recuperadas con la esperanza de encontrar a sus seres queridos.

La dimensión de la destrucción también dejó a miles de sobrevivientes frente a la necesidad de reconstruir sus vidas. “Todos los asentamientos cerca del río fueron arrasados. No queda nada”, describió Buddhi Ram Dangol, residente del distrito nepalí de Nuwakot.

El primer ministro de Nepal, Balendra Shah, calificó lo ocurrido como un desastre “inimaginable y desgarrador” y señaló que la reconstrucción demandará miles de millones de dólares.

Según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos, el desastre estuvo asociado al colapso de un glaciar que generó una enorme corriente de agua y escombros río abajo. La crecida dejó además nuevos lagos entre los restos y deslizamientos, lo que mantiene bajo vigilancia a los equipos de emergencia ante el riesgo de nuevos episodios.

Del lado chino, las autoridades informaron 16 fallecidos y 546 desaparecidos en el Tíbet. Más de 2.100 efectivos participan de las tareas de búsqueda y rescate, aunque las dificultades de acceso complican las operaciones en algunas de las zonas más afectadas.

Mientras continúan las búsquedas a ambos lados de la frontera, Nepal enfrenta ahora una emergencia humanitaria marcada por miles de desaparecidos, comunidades enteras destruidas y familias que todavía esperan saber qué ocurrió con sus seres queridos.

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