Pablo Ciejovicz fue agredido dentro del reconocido club de Posadas cuando intentaba que un grupo de personas abandonara las instalaciones. Recibió golpes en la cabeza y la espalda con un palo de madera que terminó rompiéndose. Otros socios intervinieron para frenar el ataque y la Policía demoró a dos personas.
Lo que debía ser una tarde de golf terminó en un violento episodio dentro del Tacurú Social Club de Posadas. Su presidente, Pablo Sebastián Ciejovicz, fue golpeado con un palo de madera cuando intentaba intervenir ante un grupo de personas que provocaba disturbios durante un torneo. La agresión fue de tal intensidad que el elemento utilizado terminó partiéndose.
El hecho ocurrió el sábado 31 de octubre, cerca de las 17, mientras se desarrollaba una competencia de golf en el predio.
Según la denuncia presentada ante la Policía de Misiones, varias personas ajenas a la institución habían ingresado al lugar y comenzaron a gritar, insultar y amenazar a los participantes.
Cuando se les solicitó que abandonaran las instalaciones, la situación se volvió todavía más violenta.
Los involucrados habrían arrojado una estaca de madera y una pieza de hormigón contra quienes estaban presentes. Los objetos fueron esquivados, pero el episodio continuó hasta que el presidente del club fue atacado físicamente.
Dos golpes y un palo que terminó destruido
Ciejovicz recibió dos impactos con un elemento de madera, uno directamente en la cabeza y otro en la espalda.
El palo terminó partido y quedó con astillas y extremos filosos, una circunstancia que aumentó el riesgo de que la agresión provocara heridas todavía más graves.
La intervención inmediata de otros socios permitió detener el ataque.
“Hoy puedo contar lo sucedido, pero las consecuencias podrían haber sido irreparables”, expresó el dirigente.
“Recibí dos golpes de importancia, uno de ellos directamente en la cabeza. El palo terminó rompiéndose por la violencia de los impactos”, relató.
El presidente del Tacurú fue examinado posteriormente por profesionales médicos de la Policía de Misiones, quienes constataron las lesiones.
No era el primer conflicto dentro del predio
Desde la institución aseguraron que el episodio estuvo precedido por situaciones similares, aunque hasta entonces no habían alcanzado semejante nivel de violencia.
Según la denuncia policial, ya se habían registrado ingresos sin autorización, amenazas, disturbios y daños materiales tanto en la cancha de golf como en otros sectores de las instalaciones.
El club señaló que el mantenimiento del predio implica una inversión permanente de recursos y trabajo de socios, colaboradores y empleados.
La agresión del sábado generó preocupación porque convirtió una serie de conflictos por el uso y acceso a las instalaciones en un ataque físico contra una autoridad de la institución.
Después de lo ocurrido, vecinos y socios colaboraron para localizar a personas señaladas como involucradas.
La Policía de Misiones, mediante efectivos del Comando Radioeléctrico, intervino en el procedimiento y demoró a dos personas. Las actuaciones fueron puestas a disposición de las autoridades judiciales.
“Podría haber sido cualquier otra persona”
Ciejovicz también destacó la relación que el Tacurú mantiene desde hace décadas con las comunidades que rodean sus instalaciones, particularmente los barrios Miguel Lanús, Los Paraísos y Madariaga.
El dirigente afirmó que muchos vecinos colaboran habitualmente con el cuidado del predio y participan de diferentes actividades vinculadas con la institución.
Sin embargo, remarcó que esa relación no puede confundirse con una autorización para ingresar sin permiso o provocar daños.
“Ser una institución abierta a la comunidad no significa aceptar que cualquier persona pueda ingresar, provocar daños, amenazar o agredir físicamente a quienes están desarrollando una actividad deportiva”, sostuvo.
El presidente insistió en que las consecuencias del episodio podrían haber sido mucho más graves.
“Me tocó a mí porque estaba allí y fui quien pidió que se retiraran. Pero podría haber sido cualquier otra persona”, señaló.
El ataque terminó con dos personas demoradas, una denuncia policial y un fuerte reclamo de seguridad por parte de la institución. Mientras avanza la intervención judicial, el Tacurú Social Club busca evitar que vuelvan a producirse situaciones de violencia contra sus socios, deportistas y trabajadores.