Viviana Cukla (37) nació en Gobernador Roca, Misiones. Vivió toda su infancia y adolescencia en la chacra, junto a sus hermanos, envueltos en esa vida de paz que da el interior de Misiones. 

Decidió estudiar abogacía, lo hizo mientras trabajaba en Oberá. Se recibió y vino a Posadas a trabajar. Ejerció durante varios años, hasta que en 2013 ingresó al Poder Judicial. Hoy, está en el Superior Tribunal de Justicia de Misiones. Pero siempre tuvo un interés muy especial en el deporte. 

Comenzó a entrenar cuando todavía estaba en la chacra, buscando aquellos caminos de tierra que fueran lo más lisos posible. Más allá de eso, correr en la chacra también tiene otras dificultades: “a veces vas corriendo de tardecita, y tenés que ir pateando sapos y esquivando víboras”, nos contó.

Lo cierto es que la historia de Viviana es la típica de “si querés, podés”. Comenzó a hacer triatlones, porque también le tomó el gustito al ciclismo. Nadar era lo más complicado, pero consiguió quien la entrene y así comenzó una seguidilla de podios, donde al escalón más alto casi siempre lo ocupa ella. 

Hace unas semanas viajó a Eslovaquia, donde el fin de semana de 2 y 3 de junio, muchos de los mejores triatletas del mundo llegaron a Samorín para competir en el Challenge, un triatlón organizado por la firma Challenge. En esta entrevista, nos cuenta cómo llegó hasta allá y cuál fue su experiencia. 

¿Cómo planeaste la ida a Eslovaquia?

En marzo de 2017, hubo un triatlón en Carmen del Paraná, en Paraguay, en el que decidí participar. Fui sin expectativas, porque había competidoras muy buenas, pero salí en primer lugar. El premio era una inscripción gratuita al Half Challenge, en Foz de Iguazú, en Itaipú. 

En ese momento no tenía la certeza de si lo iba a hacer o no, me parecía una locura. El Half Challenge consiste en hacer 1900m de natación, 90km de ciclismo y 21km de pedestrismo. Si aceptaba el desafío, que me seducía porque nunca lo hice y me parecía increíble, tenía que empezar a entrenar. Era en septiembre, yo gané en marzo.  Tenía muy poco tiempo. 

¿Cómo te decidiste a ir a Foz de Iguazú?

Hablé con mi profesor que hacía tria, que se ofreció a pasarme una rutina y empecé a entrenar. En septiembre del año pasado, corrí mi primer distancia Half de triatlón («medio» Challenge). Quedé tercera en mi categoría, hice podio con un tiempo de 5 h y 49 m. Y clasifiqué para el mundial, que desde ese momento supe que se iba a hacer en Samorín, Eslovaquia, el 3 de junio. 

Hasta fin de año del año pasado, no estaba segura de si iba poder concretar mi participación, por todo lo que necesito para ir: recursos económicos, entrenamiento. Lo único que tenía en ese momento era la clasificación. Corren en ese mundial únicamente los que clasificaron previamente. 

Tenías mucho para pensar, ¿qué hizo que saques los pasajes?

Una de las razones por las que dije voy a ir, es porque no sabía si en el futuro iba a poder volver a participar acá, clasificar y poder ir al mundial. Encaré el objetivo, empecé a entrenar a full, y tenía que ver cómo llevar la bicicleta, cómo organizar el itinerario de viaje, cómo arreglarme con el idioma, etc. 

Llegado el momento, puse mi bicicleta en una caja (hay una valija que tienen todos los atletas, es especial, sale como $15.000). la mía estaba en una caja. Tenía que hacer como 3 transbordos, y tenía que retirarla en el destino final. Eso era lo que más me preocupaba. Pero todo salió muy bien, sin contratiempos. 

Contanos cómo fue la llegada y la organización del evento

La carrera tuvo una organización ajustada a un nivel de excelencia, se hizo en un centro de alto rendimiento en la ciudad de Samorín, que se llama X-Bionic Sphere. Ese centro tiene instalaciones como para la práctica profesional de 27 disciplinas diferentes y ocupa un predio gigante. Acá en Argentina no hay algo así. 

La etapa de natación se desarrolló en el Río Danubio, la etapa de ciclismo era por una ruta que se extendía al costado del Danubio ida y vuelta, y la parte de running fue dentro del centro, donde hay un circuito circular de 7 km, que había que completar tres veces para hacer la distancia requerida. 

¿De qué se trataba este triatlón? ¿Cuáles eran las exigencias?

Esta competencia implica 1900 m de natación, 90 km de ciclismo y 21 km de running. Era impresionante la puntualidad: a las 9 h empezaba. Yo largué a las 9:40 am, que era la hora exacta en la que estaba programada mi salida. Había dos categorías femeninas que largábamos juntas, de 30 a 39 años. Éramos 88 mujeres en total, en esas dos categorías. 

¿Qué tal era el clima en Samorín?  

Hay un clima seco, a pesar del calor. En ese momento, era primavera, casi verano, así que el clima rondaba los 30 grados, con una sensación térmica de 35.  

Sobre el triatlón, ¿cómo fue tu participación?

Tuve una parte de ciclismo con mucho viento en contra, en la que no quise aflojar. Cuando bajé de la bici, sentí algunas contracturas en la zona de la cadera. por suerte, no incidieron en el trote, porque no las sentí. 

Lo que me sorprendió es que al ciclismo lo hice 33,5 km/h de promedio, más rápido de lo que pensé que iba a hacer. Y en el running, hice un tiempo total de 1 h 58m, aproximadamente. Es decir, 5 minutos y 29 segundos por cada km. Con todo eso, se puede decir que mejoré mucho con relación a la primer carrera que había hecho en Brasil, bajé casi 20 minutos mi tiempo anterior. 

¿Tuviste algún problema en la competencia?

Uno de los inconvenientes a superar en una competencia como ésta, es el idioma; en general, allá se hablaba en inglés o en eslovaco. Mi manejo del inglés es básico: entiendo y me doy a entender. En Eslovaquia no hay carteles en inglés: todo está en eslovaco, y había que andar preguntando a alguien que supiera inglés, porque la mayoría de la gente no sabe. No es un país que podamos decir que es turístico. Estudio inglés hace 3 años y medio, empecé de cero, no tenía idea. No estudio de manera intensiva, lo mío es tranqui. Estoy súper agradecida de haber estudiado, porque sin saber inglés hubiese sido súper complicado. 

 

¿Qué expectativas tenías para este Challenge?

Cuando viajaba, pensaba sobre que tenía mucha incertidumbre, más allá de que confiaba en el entrenamiento que tenía. Son demasiados detalles que tienen que salir bien como para que una carrera se dé en condiciones óptimas. Por ejemplo, que la bicicleta llegue en buen estado al lugar donde vas a correr. Llegó con un raspón, pero bien. Y tenés que ver cómo reacciona tu cuerpo con la diferencia de horarios, allá son 5 horas antes. 

Tenía miedo del calor, cómo iba a reaccionar y tenía la fe de que no iba a haber viento, aunque hubo. En fin, mucha ansiedad principalmente, porque cuando hacés el tria, tenés que tener en cuenta lo que necesitás para nadar, bici y correr. Dentro de la competencia, cada paso que das tiene un reglamento. Donde hiciste mal algo o te olvidaste, te puede arruinar la carrera.

¿Había otras competidoras argentinas o fuiste la única?

De Argentina, no había otra mujer, fui la única. Había dos hombres, que eran de Buenos Aires. Mis contrincantes, en general, eran europeas: había chicas de Suiza, España, Alemania, Eslovaquia, Francia. De latinoamérica, hubo mexicanas y brasileñas.  

¿Cuál fue tu resultado en la competencia? 

En el resultado final, dentro del promedio, estuve por debajo de la mitad. En el margen de 35 a 39 años éramos 33 y quedé 14. La primera, sacó mucha diferencia con las demás, pero era triatlonista profesional. Hizo todo el recorrido en 4 horas, 35 minutos. La segunda, lo hizo en 5 horas y, de ahí en adelante, la diferencia fue de minutos.  

¿Cómo te sentiste al terminar la competencia?  

Cuando pasé el arco con la bandera, me dieron ganas de llorar. Me reía y lloraba. Después de correr, fui a un puesto de masajes que había en el lugar, porque tenía los cuádriceps a la miseria. Pero objetivo cumplido: me di cuenta de que pude hacerlo y estoy totalmente satisfecha con el resultado. Conozco mis debilidades y fortalezas, y lo que hice estuvo perfecto. 

¿Volverías a participar?

Si no tengo otros compromisos y dispongo del tiempo y de los medios, sí. Cuesta mucho entrenar para una competencia de este calibre, pero realmente fue una experiencia increíble e inolvidable, así que sin dudas si puedo, volveré.