Hace casi 10 años, Brian Chesky, Joe Gebbia y Nathan Blecharczyk, tres jóvenes cuyas edades oscilaban en ese entonces entre los 25 y los 27 años, ante la falta de capacidad hotelera para asistir a una conferencia en San Francisco, Estados Unidos, decidieron comprar tres colchones inflables (airbed) y ofrecer desayuno (breakfast),  y colocarlos en el departamento que compartían para que se queden huéspedes y obtener así un ingreso extra. Ese fue el origen del imperio que crearon y que sigue creciendo exponencialmente día a día, y que como no podía ser de otro modo, colocó a los tres en la lista anual de Forbes de los más ricos del mundo.

Airbnb (una forma corta de decir “airbed and breakfast”, el trato con el que se les prendió la lamparita), administra millones de propiedades disponibles en decenas de miles de ciudades de casi todos los países del mundo. Hacemos énfasis en la palabra “administra”, porque el negocio viene dado de concentrar una plataforma masiva y con un gran flujo de usuarios, alojamientos de todo tipo, tamaños, construcciones, ubicaciones y rangos de precios, y cobrar una comisión por su alquiler.

Cuando hablamos de distintas clases de propiedades disponibles, lo decimos en serio, y de eso se trata esta nota. No importa dónde ni cuánto salen, sino cómo son. Acá les traemos solamente algunos de los lugares más particulares que pueden encontrar.

Un iglú en el norte de Finlandia

Una vez por año, durante el invierno, arman estos iglúes (hay varios en el lugar) que, si tenés suerte, te permiten ver la aurora boreal. Eso sí, a pesar de que te dan una bolsa de dormir caliente, aclaran que adentro hace mucho frío, así que recomiendan no olvidar el sombrerito de lana, los guantes, las medias y la ropa térmica.

Un castillo en Irlanda

Sí, un castillo del Siglo XIX completo para vos, con 7 habitaciones, un jardín increíble y situado cerca del río Boro, en el sudeste irlandés.

Una isla en Belice

Técnicamente, un atolón (o sea, un pedazo de tierra y una barrera de coral, en este caso submarina, alrededor), es un alojamiento all inclusive. En la isla hay una pequeña cabaña aparte para el staff de cocina, y el resto del lugar es para vos. Green de golf, comidas gourmet, kayak, stand up paddle, snorkel, y como si fuera poco, una laguna azul rodeada de arrecife de coral como si fuera una piscina, que de noche tiene luces LED que te permiten seguir disfrutándolo. Increíble.

Una casa del árbol en Costa Rica

No, definitivamente no es como las casitas que solíamos hacer con nuestros amigos en el patio, y menos si tenemos en cuenta la ubicación: rodeado de verde, en plena jungla del sur costarricense, rodeado de fauna y flora autóctona natural, con vista al mar y con un camino privado para acceder la playa.

Una habitación burbuja en Francia

Acostarse y mirar a las estrellas, pero sin que haga demasiado frío ni calor, o que te piquen los mosquitos, en medio de los campos franceses. Nada mal, ¿no?

Un yate privado en Italia

Incluye wifi, bote inflable con motor, cafetera, calefacción y 2 habitaciones. Eso sí, el precio es para usar el yate como alojamiento, si querés salir a navegar, hay que pagar una tarifa extra.

Una cueva en Australia

Lo que se ve en la foto es el espacio de relajación, el patio, ya que hay una cabaña con 3 dormitorios, pero el encanto del lugar es estar sentado en tu propia cueva, aunque sea por unos días.

Un molino en los Países Bajos

Sí, simple y llano. Tu propio molino a minutos de Ámsterdam, con 3 dormitorios y todos los chiches.

Lugares de ensueño, definitivamente. ¡Y soñar no cuesta nada!

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