Ayer martes se oficializó la llegada de Canopy Growth en la sede de Ubatec, unidad de vinculación tecnológica de la Universidad Nacional de Buenos Aires, a partir de la firma de un acuerdo con esa entidad nacional para trabajar en el avance de la educación y la investigación sobre el cannabis medicinal en Argentina.

“Nuestro foco inicial es la educación y la ciencia porque entendemos que para que la legislación avance, aunque ya existe una (en 2017, el gobierno reglamentó la Ley 27.350 que regula la investigación médica y científica del uso medicinal del cannabis), hace falta ayudar con información a profesionales de la salud y a funcionarios, periodistas y a la población en general”, explicó a Télam Marcelo Duerto, responsable regional de la compañía para Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia.

La educación e investigación científica ayudarán “a expandir la base de personas que conozcan los usos del cannabis medicinal y a reducir el estigma”, completó el directivo.

Canopy Growth Corporation es una compañía canadiense fundada en 2013 que se dedica a la fabricación de cannabis, y cuya división médica (Spectrum Therapeutics) atiende a más de 100.000 pacientes en el mundo y opera en más de 15 países.

“El uso medicinal del cannabis implicó importantes avances en el tratamiento de diversas patologías”, resumió Lorenzo Basso, presidente de Ubatec, durante la presentación del acuerdo.

Allí también expusieron los representantes médicos de la firma, Wellington Briques y Danial Schecter, quien además dirige la fundación de la Clínica Médica Canabo, la más grande especializada en cannabis medicinal en Canadá.

Schecter explicó que el uso medicinal del cannabis “no es nuevo”, ya que se remonta a China y fue introducido a la medicina occidental por el doctor William O’ Shaughness alrededor de 1840.

Indicó que en los siglos “XIX y XX fue un componente común en medicamentos patentados”, y recordó que fue “prescrito para la Reina Victoria para aliviar cólicos menstruales”.

Sin embargo, en las décadas de 1920 y 1930 el cannabis fue prohibido en América del Norte, lo que detuvo la investigación para su uso medicinal.

Pero comentó que en los últimos 30 años se vienen realizando ensayos clínicos para conocer los efectos en el tratamiento de patologías con los dos principales componentes activos del cannabis, el THC y el CBD.

Sobre la evidencia de revisiones sistemáticas, Schecter mostró que, en cuanto a beneficios terapéuticos, se observó una “evidencia concluyente o sustancial de eficacia” del cannabis en tratamiento del dolor crónico en adultos, tratamiento de las náuseas y vómitos inducidos por la quimioterapia, manejo de la espasticidad por esclerosis múltiple y tratamiento de convulsiones intratables en los síndromes de Dravet y Lennox-Gastaut.

No obstante aclaró que se debe seguir investigando y dijo que, como cualquier medicamento, el cannabis medicinal tiene efectos adversos.

Además, resaltó que existen grupos en los cuales el cannabis se debe usar con precaución: personas de menos de 25 años, trastorno de uso de sustancias, esquizofrenia, trastorno de salud mental no administrado, enfermedad cardíaca inestable, enfermedad respiratoria inestable, embarazo y lactancia.

Argentina será el quinto país de la región donde esta compañía fomentará sus actividades educativas en una fase inicial, que continuará con un proceso de expansión estratégica alineado con el avance de las regulaciones en la región.

Fuente: Agencia de Noticias Télam