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El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, anunció ayer que el Ministerio de Salud suspendió la compra de jeringas destinadas a la futura vacunación contra el coronavirus, enfermedad que costó la vida de más de 198 mil brasileños, según los datos de este miércoles

La decisión del mandatario del vecino país se basa en que los precios aumentaron sin sentido, a la vez que minimizó el inicio de la inmunización contra la enfermedad en más de 40 países.

“Brasil consume 300 millones de jeringas anuales. También somos uno de los mayores fabricantes. Como hubo interés del Ministerio de Salud en adquirir jeringas para su stock regulador, los precios se dispararon y el Ministerio de Salud suspendió la compra hasta que los precios vuelvan a la normalidad”, dijo Bolsonaro en Facebook, aludiendo a una maniobra de mercado para sacar ventaja del apuro del gobierno por comprar.

El mandatario, quien consideró recientemente que más importante que la vacuna es el tratamiento precoz de la Covid-19 con hidroxicloroquina, remedio para la malaria sin efectividad comprobada contra el coronavirus, aseguró que en Brasil hay jeringas suficientes para el inicio de las vacunaciones, pese a que algunos gobernadores y especialistas habían recomendado al Ministerio de Salud que convoquen en julio o agosto el llamado a concurso de proveedores para poder contar con un buen stock de jeringas y agujas antes de que las vacunas eventuales fueran aprobadas, pero la convocatoria de los proveedores se demoró injustificadamente y Bolsonaro recibe acusaciones de falta de insumos por parte de funcionarios brasileños que caracterizan tal uestión como un problema “serio”. Entre otros, el gobernador de Piauí, Wellington Dias, declaró que “hay muchos países vacunando, sólo Brasil no empezó, esto no tiene justificación”.

“En un primer momento la cantidad de vacunas no es grande”, subrayó Bolsonaro, pese a que aún se desconoce la fecha de inicio de la campaña de vacunación, que debe proveer más de 100 millones de dosis en el primer semestre, y ninguna vacuna ha pedido el registro de autorización.

Hace unas semanas, el presidente consideró injustificada la “prisa” de una parte de la población por la aprobación de una vacuna que podría causar efectos colaterales graves, y pidió que las personas reflexionen antes de aplicarse un producto que puede convertirlas en “yacarés”.

“Unos 44 países están vacunando y así y todo Pfizer vendió para muchos de estos apenas 10.000 dosis”, dijo el mandario brasileño en alusión a la vacuna contra el coronavirus desarrollada por el laboratorio estadounidense Pfizer. “Y de ahí viene la falacia de los medios sobre que otros países están vacunando a toda su población”, agregó el excapitán del Ejército.

Bolsonaro minimizó los cuestionamientos sobre la demora de Brasil por iniciar su plan de inmunización, con un Ministerio de Salud conducido por un general sin experiencia en el área sanitaria, ya que para impedir que se apruebe la cuarentena contra contra la covid-19, obstruir el uso de barbijos y diferir al máximo la vacuna, el gobernante militarizó al Ministerio de Salud, desplazando a los cuadros de carrera y designando como ministro al general, Eduardo Pazuello, y como vice al coronel Elcio Franco Filho, ambos sin formación en medicina.

Antes de anunciar la postergación de la licitación de las vacunas Bolsonaro se reunió el martes con Pazuello, quien ha declarado que su función en la cartera es la de comportarse como un militar, obedecer órdenes de su superior sin cuestionarlas.

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