El deterioro complica las finanzas de la Nación, pero golpea con más fuerza a las provincias, que dependen de la coparticipación para sostener servicios esenciales en un contexto de ajuste y desaceleración económica.
La baja se explica por una combinación de factores: reducción o eliminación de retenciones, suspensión de tributos, menor actividad, recaudación afectada por menos días hábiles y la ausencia de ingresos extraordinarios que sí estuvieron presentes en 2024 (moratorias, anticipos y el ya derogado impuesto PAIS).
Sin esos recursos excepcionales, la variación interanual habría sido menos negativa: la recaudación podría haber crecido cerca del 29%.
El desplome más fuerte fue el de derechos de exportación, con una caída real del 69%, impulsada por la eliminación temporal de retenciones al agro. También retrocedieron con fuerza:
Bienes Personales: –64% real.
Impuestos internos: –12,6% real, afectados por una base alta del año pasado y reducciones de alícuotas.
Un dato menos negativo vino de la mano de los aportes y contribuciones: los tributos de Seguridad Social crecieron 29,8%, un incremento más cercano a la inflación.
Aun así, el balance general fue ampliamente desfavorable.
La caída nacional se tradujo en un retroceso de 5,4% real interanual en las transferencias a provincias. Los dos impuestos que más alimentan la coparticipación también bajaron:
IVA: –2,2% real.
Ganancias: –3,3% real.
El impacto se agravó por una devolución negativa de $141.000 millones en IVA, lo que redujo el monto disponible para distribuir entre las jurisdicciones.
Para provincias con poca recaudación propia —como las del NEA y NOA— este recorte es especialmente sensible.
Entre enero y noviembre, la recaudación nacional muestra una caída real del 1% respecto al mismo período de 2024. Sin los tributos vinculados al comercio exterior, la foto cambia: en ese caso hay un incremento real del 5%.
El Gobierno sostiene que buena parte de la retracción responde a decisiones deliberadas dentro de su programa económico: baja de retenciones, reducción de aranceles y eliminación del impuesto PAIS para aliviar la carga sobre sectores productivos.
Pero la consecuencia inmediata es un mayor ajuste para las provincias, que ya advierten caídas en su propia recaudación y un margen cada vez más estrecho para sostener gastos esenciales.
Este sitio utiliza cookies.