Anteriormente, ya les contamos sobre los youtubers más populares con sus exorbitantes ganancias, y sobre los instagrammers, que usan sus decenas de millones de seguidores para llevar sus carreras a nuevos niveles, en el caso de los famosos, o para poder, básicamente, viajar por el mundo teniendo todo pago y haciéndose millonarios en el trayecto. Y cómo olvidar a los famosos floggers, que usaron sus perfiles de Fotolog (RIP) para estallar a la fama, conseguir miles de personas que los “effeaban” y hacer apariciones en distintos eventos.

La masividad de público que los sigue (o seguía), algunos hasta el punto de idolatrarlos, los convierte además, en “influencers”: personas que con un comentario, el uso de una prenda, una frase, un estilo o una aparición, crean tendencias.

Pero siguiendo con la lista, hay una categoría de la que muchos probablemente jamás hayan escuchado. En el año 2008, se lanzó al mercado Spotify, una aplicación multiplataforma empleada para la reproducción de música vía streaming (reproducción continua y “en vivo”, sin necesidad de descargas). La aplicación, permite entre otras cosas, la búsqueda de canciones por título, artista, álbum, o directamente reproducir una playlist creada por los mismos usuarios (o crearla y compartirla con los demás).

Cualquier persona, dependiendo de la intención, puede incluir en una lista de reproducción todas las canciones que quiera, segmentándolas por ejemplo, por estados de ánimo, para viajes, para cantar en la ducha, para una previa con amigos o para ordenar la casa. Pero, ¿sabías que hay personas a las que les pagan por crear estas listas, o para incluir sus temas en las mismas? Estos son comúnmente conocidos como “playlisters”.

Sus usuarios tienen decenas de miles de seguidores, y cada una de sus listas, cientos de miles de reproducciones. El DJ Tommy Muñoz es el embajador de Sony Music en Spotify. Su lista “Party 2018 by Tommy Muñoz” tiene más de 45.000 seguidores en la plataforma.

Pero no todos son como él, que tienen un trasfondo en la escena musical. Un clásico ejemplo es el de Maxi Jayat. Como encargado de musicalizar sus juntadas con amigos, decidió un día compartir su playlist “La Previa Argentina”, para que todos pudieran acceder a la misma… hasta que Tommy Muñoz comenzó a seguirlo en Spotify, y el número subió de 150 a casi 30.000. Y por supuesto que esto vino acompañado de mensajes de artistas, discográficas y representantes que se contactaban con él para que incluyan sus canciones en la misma a cambio de una suma, que oscilaba entre US$ 5 y US$ 10 por mes.

Pedro Espinal es otro playlister que actualiza su lista para que sus seguidores disfruten de su selección. Actualmente, “Cachengue (otoño 2018)” tiene casi 50.000 seguidores, y manifestó que con él también se contactaron, y le ofrecían entre US$ 10 y US$ 20.

Y si no consideramos canción por canción, sino que directamente trabajan con una marca o una discográfica, pueden llegar a embolsar mucho más de $10.000 por armar las listas. Pero como si el incentivo económico no fuera ya suficiente, su calidad de “influencers” hace que muchas veces quienes se contactan con ellos, sea para hacerles escuchar fragmentos de los nuevos singles a lanzar, para escuchar sus opiniones al respecto y ver si podría llegar a pegar entre la audiencia.

Pero hay algo en lo que, por lo general, todos están de acuerdo, y es que por la plata, no negocian sus gustos musicales ni obligarían a otros a escuchar canciones que ellos no aprueban. Y por supuesto que eso se traduce en una fiel y cada vez mayor base de seguidores, que día a día no dudan en volver a darle play a sus listas.

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