El caso conmocionó a la industria del entretenimiento estadounidense: Santangelo había participado en reconocidas series como Married… With Children, ER y CSI: Miami.
Según los fiscales, Adame aplicó silicona en los glúteos de Santangelo el 24 de marzo, provocando una embolia fatal. La víctima comenzó a tener dificultad para respirar y a perder el conocimiento mientras su esposo, Frank Santangelo, intentaba asistirla y llamaba al 911.
Videos de la vivienda, presentados durante el juicio, mostraron a la actriz sangrando por los puntos de inyección y sufriendo convulsiones antes de morir. Mientras tanto, Adame abandonó el lugar llevándose su bolso con los elementos utilizados.
El tribunal determinó que Adame ya había sido advertida sobre los riesgos de este tipo de procedimientos. En 2024, el juez George Lomeli la había condenado a tres años de prisión —pena que cumplió con tiempo servido— por el homicidio culposo de Karissa Rajpaul, una joven de 26 años que falleció en 2019 tras recibir inyecciones similares.
A pesar de esa condena, Adame continuó ofreciendo los tratamientos clandestinos, cobrando a mujeres que buscaban aumentar sus glúteos sin los altos costos de la cirugía estética formal.
Durante el juicio, la fiscalía presentó mensajes entre Adame y Santangelo en los que coordinaban la fecha, el lugar y el precio del procedimiento. También se demostró que la sustancia utilizada era silicona líquida, un material prohibido por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) debido a sus efectos adversos, que incluyen infecciones, cicatrices, embolias y muerte.
Las autoridades estadounidenses reiteraron que las inyecciones de silicona líquida no están aprobadas por la FDA y que su aplicación fuera de entornos médicos puede resultar letal. El auge de estos procedimientos, muchas veces promocionados en redes sociales, ha derivado en una serie de muertes y hospitalizaciones en los últimos años.
Adame, apodada “la butt lady” o “La Tía”, se presentaba como “consultora” de médicos en México y negaba practicar inyecciones en California. Sin embargo, los fiscales probaron que ella misma realizaba las aplicaciones, con plena conciencia de su peligrosidad.
Tras el veredicto de culpabilidad emitido en octubre, la defensa solicitó un nuevo juicio, pero el tribunal rechazó el pedido.
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