La central obrera presentó al ministro de Economía, Luis Caputo, un petitorio que reclama regulación de tasas de interés, medidas para las pymes y un programa de refinanciación ante el crecimiento de la morosidad. Los planteos forman parte de la discusión interna de la CGT para elaborar un programa político de cara a 2027.
La CGT comenzó a colocar el endeudamiento de las familias y las pymes entre los principales ejes de su agenda económica y política de cara a 2027. Tras encabezar una movilización por el aumento de las deudas, la central obrera presentó al ministro de Economía, Luis Caputo, un petitorio que propone una mayor intervención del Banco Central sobre las tasas de interés, mecanismos de refinanciación y políticas destinadas a sostener el consumo y la actividad productiva.
Los reclamos forman parte de una estrategia más amplia que la conducción cegetista busca desarrollar durante los próximos meses. El 7 de julio, la central había anunciado un plan de lucha que contemplaba movilizaciones junto a distintos sectores afectados por la política económica del Gobierno y la elaboración de un programa propio. La marcha de los endeudados se convirtió hasta ahora en una de las principales expresiones de esa iniciativa.
En la conducción sindical también buscan tener mayor participación en las discusiones políticas rumbo al próximo turno electoral. “No se trata de golpear la puerta y esperar que te la abran, hay que patearla y entrar”, afirmó recientemente Jorge Sola, cosecretario general de la CGT, en un mensaje dirigido especialmente al peronismo y al lugar que los gremios pretenden ocupar en la definición de programas y candidaturas.
El documento entregado a Caputo reconoce que el Gobierno consiguió un equilibrio macroeconómico, aunque cuestiona las consecuencias que, según la CGT, está generando el incremento de la morosidad sobre el consumo, la producción y el empleo.
“Cuando una familia deja de poder pagar una tarjeta de crédito o un préstamo, deja de consumir. Cuando una empresa no puede financiar su capital de trabajo, reduce su actividad. Y cuando cae el consumo y cae la producción, también se resiente el empleo”, sostiene el petitorio.
Desde esa perspectiva, la central plantea que la estabilidad de las variables financieras y fiscales no resulta suficiente para lograr una recuperación económica. “La discusión es todavía más profunda. Una economía no se recupera solamente cuidando el sistema financiero. Se recupera cuando los trabajadores tienen ingresos que les permitan consumir, cuando las empresas tienen mercado y actividad para producir y cuando esa producción genera trabajo”, señala el documento.
El petitorio concentra tres demandas concretas. La primera es que el Banco Central intervenga en la regulación de las tasas aplicadas a préstamos bancarios, aplicaciones financieras, billeteras virtuales y otros mecanismos de endeudamiento de personas físicas.
El segundo punto apunta específicamente a las pymes. La CGT advierte que un crecimiento sostenido de sus niveles de deuda puede afectar el capital de trabajo, comprometer la continuidad de las empresas y, como consecuencia, poner en riesgo puestos laborales.
Finalmente, los sindicatos reclaman la implementación de un programa de refinanciación de deudas que permita atender el aumento de la morosidad. Esos tres puntos empiezan a delinear la orientación económica que la central pretende incorporar a un programa más amplio para 2027, con un Estado que tenga una participación activa en la relación entre producción, empleo y consumo.
La CGT atraviesa este proceso sin diálogo con el Gobierno nacional y apuesta a construir vínculos con otros sectores sindicales, sociales y políticos. En la movilización por los endeudados participaron también las dos CTA, la UTEP y diferentes organizaciones sociales y partidarias, incluso sectores de izquierda.
Con información de Ámbito.